domingo, 28 de julio de 2013

DOMINGO 17º DEL TIEMPO ORDINARIO


"En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, 
y con él resucitaron"


El sentido de la liturgia de este domingo lo podemos encontrar en estas palabras de Pablo en la Carta a los Colosenses: "En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con él resucitaron". Los colosenses están en peligro de perder la sabiduría encontrada en Jesús Nazareno a causa de las falsas ideologías que les rodean. Un toque de atención de Pablo sobre la importancia vital de la buena noticia de Jesús no les viene mal. Además les habla una persona convencida –Pablo- que está padeciendo persecuciones y cárcel por su causa.

En nuestra sociedad los seguidores de Jesús también estamos rodeados de ideologías que nos acechan continuamente. La más peligrosa es haber sustituido a Dios por el dinero. No hay más que ver los casos de corrupción y enriquecimiento generalizado. Y también los abusos de poder de los políticos. Y el poco respeto que hacemos de la madre tierra con el deterioro ambiental. Junto a todo esto mantenemos una religiosidad poco comprometida con los derechos humanos y evasiva de esa realidad que nos rodea. También necesitamos como los colosenses un toque de atención a los compromisos adquiridos en nuestro bautismo y que nos llevan a luchar por un mundo mejor, más justo y fraternal.

La oración del Padre Nuestro que nos ofrece Lucas en su evangelio es la mejor síntesis del evangelio y de la causa por la que Jesús vivió y dio la vida. Sentir a Dios como “papá bueno”, sentirnos hermanos en Jesús Nazareno el hijo más querido, pedir y luchar para que llegue su reinado –un mundo nuevo y mejor- pedir el pan y el perdón y comprometerse a realizar su proyecto fue, y debiera ser, la señal de los cristianos.

CONTEMPLAMOS LA PALABRA

I LECTURA

Esta escena parece relatar la esencia de la oración: mover el corazón de Dios para llevarlo a darnos lo que buscamos y pedimos. Dios se deja convencer por nuestra propia necesidad.

Lectura del libro del Génesis 18, 20-21. 23-32

El Señor dijo: "El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré". Entonces Abraham se le acercó y le dijo: "¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?" El Señor respondió: "Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos". Entonces Abraham dijo: "Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?" "No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco", respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: "Quizá no sean más de cuarenta". Y el Señor respondió: "No lo haré por amor a esos cuarenta". "Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta". Y el Señor respondió: "No lo haré si encuentro allí a esos treinta". Abraham insistió: "Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte". "No la destruiré en atención a esos veinte", declaró el Señor. "Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez". "En atención a esos diez, respondió, no la destruiré".
Palabra de Dios.
SALMO

Salmo 137, 1-3. 6-7a. 7c-8

R. ¡Me escuchaste, Señor, cuando te invoqué!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos. Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.

Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

SEGUNDA LECTURA

Ya vivimos una vida nueva. El bautismo nos sumergió en la misma vida de Cristo. Por eso, miramos al mundo con ojos y mirada de resucitados, no porque nos alejemos de él, sino porque lo hacemos desde Dios.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 2, 12-14

Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.
Palabra de Dios.
EVANGELIO

"Los personajes de la parábola tienen dos amigos, uno que posee panes, el otro que tiene necesidad de comer. Así pues, Jesús consideraría el caso de que los discípulos no rezarán por ellos mismos, sino a favor de otra persona" (Yves Saoût, Evangelio de Jesucristo según san Lucas, Ed. Verbo Divino).

Ì Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 1-13

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos". Él les dijo entonces: "Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación". Jesús agregó: Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle", y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos". Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquéllos que se lo pidan!".
Palabra del Señor.

COMPARTIMOS LA PALABRA

Volver a Jesús

El apóstol Pablo recuerda a los Colosenses la importancia de no perder el norte, que es el seguimiento de Jesús al que se comprometieron en el día de su bautismo. El ambiente en el que viven no es nada favorable para la vivencia de los valores de Jesús. Hoy nos pasa algo parecido. Por eso es bueno revivir la experiencia fundamental del bautismo de Jesús y la nuestra. El día de su bautismo Jesús tuvo la experiencia de que su vida estaba en las manos de Dios, Padre y Madre, Corazón. Tuvo la experiencia de ser hijo y ser querido. También tuvo la experiencia de recibir en su corazón y en todo su cuerpo el Espíritu que le llevaba a dedicar su vida a luchar por un mundo fraterno y feliz para todos, al que él llamaba el Reino de Dios. Ese Espíritu volvió a hacerse presente en su intervención en la sinagoga cuando se sintió todavía más aludido por la palabras de Isaías: “El Espírito del Señor está sobre mí, me ha ungido para dar la buena noticia a los pobres y para sanar a los que tienen roto su corazón. Y también para pregonar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos. Y a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año de gracia del Señor”. La experiencia de Jesús no es única. Es la experiencia fundante de todos sus seguidores. Quizá no fuimos conscientes de ella en nuestro bautismo por nuestra escasa edad, pero en los pasos siguientes (comunión, confirmación, matrimonio, vida religiosa, sacerdocio) tal vez lo experimentamos. Y lo podemos seguir experimentando en este domingo en que la liturgia pone a nuestro alcance el sentido de nuestro bautismo.

Una oración que resume toda la experiencia de Jesús

Sabemos de memoria el Padre Nuestro. Lo aprendimos con la ayuda de nuestro padre y nuestra madre. Lo rezamos en la eucaristía dominical y también en familia y privadamente. Pero, ¿alguna vez hemos pensado que resume la experiencia de fe y de vida de Jesús y la nuestra? ¿Alguna vez hemos pensado que es el centro de nuestra espiritualidad?

Desmenucemos el Padre Nuestro:

1.       Una invocación: “Abba” (Papá Bueno). Es la invocación que percibió Jesús el día de su bautismo y que le acompañó hasta la muerte: “en tus manos encomiendo mi espíritu”. Es la invocación que le acompañaba en los momentos de oración que nos muestra el evangelio. Es la invocación que le inspiraba confianza y que comunicaba a sus amigos y amigas. Es algo “novedoso” este Dios amigo y cercano ¿Es también nuestra experiencia? ¿Nos paramos con Jesús para invocar a Dios como Padre-Madre-Corazón y sentirnos con confianza en sus manos como los lirios del campo o las aves del cielo?

2.       Dos deseos: “Santificado sea tu nombre y venga tu Reino”. Ambos deseos apuntan a lo mismo. En primer lugar borrar el Dios justiciero y grabar el real –papá, mama, corazón- y vivirlo con confianza y cariño. Pero sin olvidar que yo no soy el único hijo querido, que todo hombre y mujer es hijo querido y por tanto hermano y hermana. Viva cerca o viva lejos. Eso me lleva a una acción como la de Jesús: por la fraternidad, por la sororidad. Ese es el Reino que yo debo desear: un mundo de hermanos y hermanas que es la voluntad del Padre y el objetivo de vida de su hijo, nuestro hermano mayor Jesús. Son deseos que se deben convertir en compromisos. ¿Estamos en esa onda cuando oramos con la oración del Padre Nuestro?¿Nos atrevemos a decir esas palabras si nuestra vida no concuerda con ellas?

3.       Dos peticiones: “Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras ofensas así como nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido”. El pan no es solo el “pan”, simboliza todo lo que es necesario para la vida diaria (alimento, vivienda, sanidad, educación, afecto…). También el Pan de la Vida que son las palabras y hechos de Jesús y de otros lideres religiosos y humanistas que alimentan nuestro espíritu en la línea de la verdad. Panes que alimentan nuestra esperanza en un momento en que muchas utopías caducan. Cuando rezamos el Padre Nuestro, ¿somos conscientes de que nuestra petición debe de ir unida a nuestra búsqueda y lucha de pan sobre todo para los que carecen de ello?

La segunda de las peticiones nos recuerda la importancia de las relaciones humanas. La necesidad de las mismas y la necesidad de reconciliación para restablecerlas. Manifestamos con claridad nuestra intención de promover relaciones nuevas, relaciones fraternales entre las personas, a partir de nuestro gesto concreto. Nos presentamos ante Dios para decirle que estamos dispuestos a perdonar, que nos animamos a ser transmisores de su perdón, porque reconocemos el perdón que Dios nos concede y la nueva oportunidad que nos brinda. ¿Tenemos este talante de reconciliación cuando Dios esta continuamente reconciliado con nosotros?

4.       Una petición final: “No nos dejes caer en la tentación”. Aquí reconocemos nuestras limitaciones. Reconocemos que es duro y difícil ser consecuente con lo que hemos pedido y con lo que nos hemos comprometido con nuestra petición. Jesús también conoció la tentación de decir no a la voluntad de fraternidad del Padre del cielo No pedimos no tener tentaciones. Son parte de la vida. Pedimos fuerza, coraje y perseverancia, para no dejarnos arrastrar por ellas y olvidar la causa del Padre: el Reino. Pedimos fuerzas, pedimos el Espíritu, pero también tenemos que poner los medios. ¿Lo hacemos asi?

Cómo rezar el Padre Nuestro: pidiendo, buscando y llamando…

“En los tiempos que vivimos, en medio de una historia colectiva atravesada por la injusticia del antiReino, que se hace visible en la exclusión creciente de la mayor parte de nuestro pueblo y de otros muchos pueblos al acceso a una vida digna; en estos días, rezar el Padrenuestro se torna una imperiosa militancia, un desafío cotidiano, un oasis donde abrevar para la lucha por la Vida. Rezar el Padrenuestro puede hasta ser una acto subversivo, una memoria utópica. Porque subvierte y arrasa con los cimientos de una sociedad egoísta e injusta.

Eso sí, rezarlo como Jesús: con la vida compartida, con la entrega hasta la cruz, con la pasión por el Reino, con la opción por los más débiles, con los gestos liberadores de vida nueva, y también, y por todo eso, con los labios, como hijos y hermanos, repitiendo sus palabras: "Padre nuestro..." (Marcelo A. Murua)



ESTUDIO BÍBLICO

Iª Lectura: Génesis (18,20-32): Interceder ante Dios en beneficio de los otros

I.1. La primera lectura de este domingo es la continuación del anterior. Se trata del célebre relato de la destrucción de Sodoma y Gomorra, las ciudades con fama de depravadas en el valle del Siddim, en el sur del Mar Muerto. Es un relato que se ha prestado a todo tipo de hipótesis arqueológicas en torno a esa depresión del valle del Jordán, que es uno de los fenómenos más originales de la naturaleza, a 400 metros bajo el nivel del Mediterráneo. La Biblia lo llama el yâm hammélah (mar de la Sal), y popularmente se le conoce por Muerto, desde el tiempo de los griegos, porque no hay vida, debido a la gran densidad de sal.

I.2. Todo esto explica la leyenda de este lugar, de la estatua de sal de la mujer de Lot y otros pormenores. Probablemente es una leyenda para explicar lo terrible de la vida allí, aunque la industria de todos los tiempos ha logrado del asfalto y otros minerales sus beneficios. Pero la lectura de hoy viene para poner de manifiesto la intercesión de Abrahán a Dios por los justos, por sus familiares. Es una explicación de cómo el hombre de todos los tiempos, y muy especialmente el de la antigüedad recurre a lo divino frente a las leyes de la naturaleza que se presenta tan atroz en momentos determinados.

IIª Lectura: Colosenses (2,12-14): El bautismo: sumergirse en la vida de Cristo

La carta a los Colosenses prosigue con su mensaje. En este caso es un texto bautismal, una pequeña catequesis sobre el bautismo cristiano, sobre el efecto de este sacramento: nos incorpora al misterio de Cristo, a su muerte y resurrección. Es un mensaje que se parece mucho al de Rom 6. Dios nos da la vida en Cristo y esto se expresa en la mediante el bautismo.

Evangelio: Lucas (11,1-13): Dios como Padre: ¡un misterio de intimidad!

III.1. El evangelio de Lucas nos ofrece hoy uno de los pasajes más bellos y entrañables de ese caminar con Jesús y de la actitud del discipulado cristiano. En Lucas, el Padrenuestro se halla dentro del marco de un catecismo sobre la oración (11, 1-13). Está dividido en cuatro partes y abarca: la petición «¡Enséñanos a orar!», juntamente con el Padrenuestro (11, 1-4); la parábola del amigo que viene a pedir, y que Lucas entiende como exhortación a ser constantes en la oración (11, 5-8); una invitación a orar (11,9s) y la imagen del padre generoso, que es una invitación a tener confianza en que se nos va a escuchar (11,11-13). Ya sabemos que el Padrenuestro está en Mateo (6,9-13) y que se ha tomado, en ambos casos, de la fuente de los profetas itinerantes de Galilea que conservaron los dichos de Jesús (fuente o evangelio Q). Pero esta catequesis de la oración, tal como la tenemos en el conjunto, se la debemos a Lucas que es el evangelista que más ha valorado este aspecto de la religión e identidad cristiana.

III.2. Cuando Jesús está orando, los discípulos quieren aprender. Sienten que Jesús se transforma. Jesús, en el evangelio de Lucas, ora muy frecuentemente. No se trata simplemente de un arma secreta de Jesús, sino de una necesidad que tiene como hombre de estar en contacto muy personal con Dios, con Dios como Padre. Todos conocemos cuál es la oración de Jesús, y cómo esa oración no se la guarda para sí, sino que la comunica a los suyos. Por lo mismo, la predicación de Jesús ha de revelar el sentido del Padrenuestro. Este es el primer fundamento en que se basa la explicación que se ha de dar. Sólo el que vive en el Espíritu de Jesús, quiere decir Lucas, sabrá rezar el Padrenuestro con el espíritu de Jesús. Y sólo sabrá rezarlo quien sepa escuchar primeramente la predicación de Jesús.

III.3. Debemos notar que el Padre es "la oración específica del discípulo de Jesús", ya que Lucas nos dice con claridad que los discípulos se lo han pedido y él les ha enseñado. Y los discípulos se lo pidieron para que ellos también tuvieran una oración que los identificara ante los demás grupos religiosos que existían. En consecuencia es una oración destinada para aquellos que "buscaron" el Reino de Dios, con plena entrega de vida; para aquellos que convirtieron el Reino de Dios en el contenido exclusivo de su vida. Pues cuando Jesús nos enseña cómo y qué es lo que hemos de orar, entonces nos está enseñando implícitamente cómo deberíamos ser y vivir, para poder orar de esta manera.

III.4. No podemos entrar en los pormenores exegéticos del Padrenuestro que ha logrado el consenso de muchas lecturas distintas, diferentes, originales, extraordinarias. No es que Jesús inventara la invocación de Dios como "Padre"… pero es quien la pone sobre la mesa de la experiencia religiosa de su tiempo, con sentido de reto, de cómo debemos entender a Dios y de cómo debemos relacionarnos con Él. Las diferencias entre Mateo y Lucas inclinan la balanza a un texto más primitivo en el caso de nuestra lectura de hoy: corta, directa, menos estructurada, pero más intimista y radical; quizás más cercana a la experiencia de Jesús tal como se la escucharon sus discípulos.

III.5. ¿Qué significa Padre (Abba)? No es un nombre de tantos para designar a Dios, como ocurría en las plegarias judías. Lo de Lucas, pues, no es más que el original arameo de la invocación de Jesús. Y era la expresión de los niños pequeños, con la significación genuina de "Padre querido". Así, pues, Jesús habla con Dios en una atmósfera de intimidad verdaderamente desacostumbrada. Y enseña a sus discípulos a hacer otro tanto. Toda la predicación de Jesús está confirmando esto mismo. Jesús, con palabras estimulantes, alienta a que los discípulos estén persuadidos previamente en la oración de una confianza sin límites. No se trata, pues, de un título más, frío o calculado, sino de la primera de las actitudes de la oración cristiana. Si no tenemos a Dios en nuestras manos, en nuestros brazos, como un padre o una madre, tienen a su pequeño, no entenderemos para qué vale orar a Dios.


domingo, 21 de julio de 2013

DOMINGO 16º DEL TIEMPO ORDINARIO


“María eligió la mejor parte”

Las mujeres alcanzan tal relevancia en el evangelio de hoy de Lucas que Marta y María, junto con Jesús, ocupan todo el relato. Era cosa muy extraña para aquel tiempo que las mujeres gozaran de tanto protagonismo y de tanta atención por parte de un maestro como Jesús. Tampoco un hombre podía estar hablando públicamente con una mujer, y mucho menos aún enseñarle, sin recibir el rechazo feroz de sus vecinos. Por eso, Lucas quiere decir algo con su evangelio, pues el relato está lleno de “rebeldías” y de escándalos sociales y religiosos, y, a pesar de ello, nos lo cuenta.


CONTEMPLAMOS LA PALABRA

I LECTURA

La vejez y la imposibilidad de dar vida parecen haberle ganado a Abraham. Él ya no espera nada nuevo. Su vida con Sara quedaría limitada a ellos dos. Sin embargo, Dios interviene sin avisar, sin espectáculos, con su presencia casi imperceptible. Y así ha de ser en nuestra vida también. Solo tenemos que creer en que Dios puede abrirse paso hasta en nuestras desesperanzas.

Lectura del libro del Génesis 18, 1-10a

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: "Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!". Ellos respondieron: "Está bien. Puedes hacer lo que dijiste". Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: "¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas". Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. Ellos le preguntaron: "¿Dónde está Sara, tu mujer?". "Ahí en la carpa", les respondió. Entonces uno de ellos le dijo: "Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo".
Palabra de Dios.
SALMO

Salmo 14, 2-5

R. Señor, ¿quién entrará en tu Casa?

El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró aunque salga perjudicado. El que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará. R.

II LECTURA

"La frase de Pablo a los colosenses, 'Ahora me alegro de padecer por ustedes' no es una confesión masoquista de quien siente placer al sufrir, sino una expresión de que Pablo está tan lleno de Cristo, que ninguna tribulación ni sufrimiento lo pueden separar de él, y que ama al cuerpo de Cristo, su iglesia, con igual amor que a él".

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 24-28

Hermanos: Me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque, de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo.
Palabra de Dios.
EVANGELIO

¿Qué eligió María? Eligió escuchar al Señor. Para empezar, estamos ante dos cosas revolucionarias para aquel tiempo: que una mujer elija y que escuche a Dios. Jesús vino a cambiar las cosas de raíz. Desde su primera venida, todos tenemos la oportunidad y el derecho de elegir y de escuchar.

Ì Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 38-42

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude". Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".
Palabra del Señor.

COMPARTIMOS LA PALABRA

La escena que narra Lucas pudo haber sucedido más o menos así: Marta, según las costumbres de aquella época, está haciendo las labores propias de su sexo: la limpieza, la cocina, la mesa, la atención a los invitados. María, por el contrario, se salta su papel de mujer y se atreve a realizar lo que sólo correspondía a los varones: estar sentada a los pies del maestro escuchándolo como discípula. Es lógico que a Marta le chocara grandemente aquello y que reprochara a su hermana tal actitud escandalosa y “revolucionaria” para una mujer –la de querer ser discípula–, y pide ayuda a Jesús para que intervenga y la haga volver a donde le corresponde estar como mujer: a la cocina y a las labores del hogar. Jesús se niega y defiende que lo que está haciendo María –ser discípula– está muy bien y es correcto para una mujer, no sólo para los hombres. Jesús da así el espaldarazo a María. Con lo que, no sólo es absolutamente revolucionaria la actitud de María, sino también la de Jesús, que admite a una mujer como discípula. Jesús rompió los moldes de su tiempo y de su sociedad para mostrarnos que en el Reino de Dios ya no hay distinciones. Las mujeres deben de una vez acceder a los ministerios y no estar sólo para labores de asistencia. ¿Por qué María estaba escuchando al Señor si no es para transmitirlo después como anunciadora del evangelio?

Es indudable que existió la llamada de Jesús a María para el discipulado, pues de lo contrario Lucas no hubiera contado algo que entonces no estaba bien visto: que un maestro tuviera discípulas. Los evangelios hablan de unas mujeres que viajaban con Jesús, le ayudaban económicamente con sus propios medios y estuvieron a su lado durante la crucifixión, cuando la mayoría de los discípulos varones, o acaso todos, le habían abandonado por miedo al peligro y la hostilidad. Ahora bien, ¿qué habilita para el discipulado mejor que ese constante servicio y esa fidelidad a Jesús incluso en la cruz? Si no se les llama “discípulas” es porque no existía ese femenino en hebreo ni en arameo. Pero no hay la menor duda de que las seguidoras de Jesús desempeñaron un papel similar al de los discípulos y reunían las condiciones para ejercer el discipulado.

Así pues, uno de los aspectos de la novedad del Evangelio consiste en terminar con la marginación de la mujer dentro y fuera de la iglesia, porque, ante Dios, mujer y hombre tienen la misma dignidad y son igualmente hijos de Dios. No es posible, por otra parte, que Jesús ponga en segundo lugar la actividad diaria de Marta y de tantas mujeres amas de casa, que con gran sacrificio y poca valoración han llevado el peso de las familias. Lo de “la mejor parte” es una expresión de contraste para dar importancia al discipulado femenino, no para minusvalorar la acción de acoger a las personas en la propia casa. Y sobre todo para decir que esa parte –la de María– es «buena», ya que corresponde a la voluntad de Dios y de él recibe su aprobación y calidad. Sin tapujos, podemos afirmar que en evangelio de Lucas se muestra que Dios quiere que las mujeres desempeñen el discipulado y todo lo que ello conlleva.

Además, dado el deseo de Lucas de presentar el cristianismo como una religión “respetable” que no amenazaba el orden romano, no parece probable que él crease la imagen, potencialmente escandalosa, de unas mujeres –varias de ellas casadas– que viajaban por Galilea con Jesús y sus doce discípulos sin vigilancia de padres o esposos, si no hubiera sido verdad que Jesús veía y trataba a esas mujeres como discípulas.

“María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada”. El evangelista Lucas fue demasiado optimista al poner en boca de Jesús la promesa de que el discipulado –con todo lo que ello implica– nunca les sería arrebatado a las mujeres. La historia, por desgracia, nos dice otra cosa muy diferente.

Si Lucas, a través de la imagen de María, concede a las mujeres un lugar importante en la comunidad, como era el servicio de la Palabra, algo que ofrecían pocas religiones antiguas, ¿cómo no preguntarse hoy sobre el ministerio en la Iglesia ejercido por mujeres? ¿No evoca la escucha de María el ministerio de la Palabra? ¿No hace alusión el texto a los ministerios de las mujeres? Sentada a los pies del Maestro, una vez formada, ¿no iría a hacer que los otros se beneficiasen de su conocimiento de la buena nueva? “Aunque no lo diga expresamente, Lucas habría sido favorable a un ministerio pastoral desempeñado por una mujer” (Bovon).


ESTUDIO BÍBLICO

Iª Lectura: Génesis (18,1-10): Abrahán, a la escucha de Dios

I.1. En la primera lectura nos encontramos con una de las estampas más evocadoras de los relatos en torno al padre del pueblo de Israel, Abrahán. Es un relato que tiene todas las connotaciones de leyenda sagrada, pero que expresa el misterio de la vida de este personaje que todo se lo jugó apoyado en la palabra de Dios, en su promesa de darle un tierra y una heredad. Tres personajes aparecen a lo lejos, que son como uno, porque es uno el que al final habla al Patriarca. Se pone en funcionamiento la sagrada ley de la hospitalidad en el Oriente, y muy especialmente en el desierto, aunque aquí nos encontremos en Mambré. Son varias las experiencias religiosas que Abrahán tiene en Mambré y que han sellado el nombre y el lugar como algo religioso.

I.2. La iconografía de la tradición cristiana ortodoxa ha visto aquí el misterio de la Trinidad, e incluso de la Eucaristía, ante los dones que ofrece Abrahán. Todo ello se ha reproducido en un bello Icono que es de los más conocidos del mundo. Efectivamente, se ha querido representar la visita del Señor para hacerle la promesa de que tendrá un verdadero heredero. El paso de Dios a nuestro lado, por nuestra vida, constantemente o en momentos puntuales, es una experiencia de la cuál han hablado grandes y pequeños personajes de la historia de la humanidad. Ése es el tema teológico de las lecturas de este domingo.

IIª Lectura: Colosenses (1,24-28): El misterio de Dios y su revelación

II.1. La segunda lectura pone de manifiesto que el misterio de Dios se ha revelado a los suyos, a la Iglesia, por medio de su ministro. Es Pablo, aunque no sea precisamente el autor de esta carta, el que se ha dedicado a contemplar ese misterio que es Cristo, para darlo a conocer a los hombres. No se trata, claro está, de una elección esotérica, reservada a algunos, sino que todo el que quiera conocer a Dios lo puede hacer por medio de Cristo. Pablo subraya con énfasis que este misterio se abre de par en par a todos los hombres y nadie está excluido.

II.2. El “misterio de Dios” se ha hecho presente en Cristo, y de alguna manera ha dejado ya de estar velado y de ser algo imposible para los hombres. Es verdad que sigue siendo misterio, pero está humanizado; está humanizado en Cristo y está humanizado en el servicio de proclamarlo a los hombres. Dios ¡misterio escondido! No es una esencia sin entrañas, al contrario es un “personaje” que se siente el verdadero Dios en la medida en que puede comunicarse y no guardarse para sí su bondad. Aquí se cumple aquello del «Bonum est difusivum sui» : El bien es de suyo difusivo. Para ello, Dios tiene a Cristo y al apóstol, para comunicarse.

Evangelio: Lucas (10,38-42): Saber elegir lo que Dios desea

III.1. El evangelio de Lucas nos presenta a Jesús, en su camino a Jerusalén, que hace una pausa en casa de Marta y María. Ya es sintomático que se nos describa esta escena en la que el Señor entra en casa de unas mujeres, lo que no podía ser bien visto en aquella sociedad judía. Pero el evangelista Lucas es el evangelista de la mujer y pone de manifiesto aquellos aspectos que deben ser tenidos en cuenta en la comunidad cristiana. Sin la cooperación de la mujer, el evangelio hubiera sido excluyente. El sentido de este episodio ha dado mucho que hablar, dependiendo del tipo de traducción que se adopte del original griego: “una sola cosa es necesaria”, o por el contrario “pocas cosas son necesarias”, dependiendo de los manuscritos. La primera opinión parece más coherente. Muchos pensaron que se trataba de defender la vida contemplativa respecto de la vida activa o apostólica. Esta es ya una vieja polémica que no tiene sentido, porque las dos cosas, los dos aspectos, son necesarios en la vida cristiana. La opción polémica entre la vida activa y la vida contemplativa sería empequeñecer el mensaje de hoy, porque debemos armonizar las dos dimensiones en nuestra vida cristiana.

III.2. Lo que Lucas subraya con énfasis es la actitud de escuchar a Jesús, al Maestro, quien tiene lo más importante que comunicar. No quería decir Jesús que “un solo plato basta”, como algunos han entendido, sino que María estaba eligiendo lo mejor en ese momento que él las visita. Este episodio, todavía hoy, nos sugiere la importancia de la escucha de la Palabra de Dios, del evangelio, como la posibilidad alternativa a tantas cosas como se dicen, se proponen y se hacen en este mundo. Jesús es la palabra profética, crítica, radical, que llega a lo más hondo del corazón, para iluminar y liberar. Ya es sintomático, como hemos apuntado antes, el detalle que Lucas quiera poner de manifiesto el sentido del discipulado cristiano de una mujer en aquél ambiente.

III.3. Tampoco se debería juzgar que Marta es desprestigiada, ¡ni mucho menos!, ¡está llevando a cabo un servicio!, pero tiene que saber elegir. Muchas veces, actitudes contemplativas pueden ocultar ciertos egoísmos o inactividad de servicio que otros deben hacer por nosotros. Porque Jesús, camino de Jerusalén, ha pasado por su lado y es posible que en su afán no supiera, como María, que tenía que dejar huella en su vida. María se siente auténtica discípula de Jesús y se pone a escuchar como la única cosa importante en ese momento. Y de eso se trata, de ese ahora en que Dios, el Señor, pasa a nuestra lado, por nuestra vida y tenemos que acostumbrarnos a elegir lo más importante: escucharle, acogerle en lo que tiene que decir, dejando otras cosas para otros momentos. Lucas, sin duda, privilegia a María como oyente de la palabra y eso, en este momento de subida a Jerusalén, es casi decisivo para el evangelista. Se quiere subrayar cómo debemos, a veces, sumergirnos en los planes de Dios. De eso es de lo hablaba Jesús camino de Jerusalén (según Lucas) y María lo elige como la mejor parte. Marta… no ha podido desengancharse… y ahora debiera haberlo hecho.



domingo, 14 de julio de 2013

DOMINGO 15º DEL TIEMPO ORDINARIO


"Ve, y procede tú de la misma manera".

La conocida parábola del buen samaritano parece recordarnos de un modo nuevo la advertencia que Dios hace por boca de Moisés a su pueblo: no os estoy pidiendo imposibles, mirad en vuestro corazón y lo hallaréis, porque allí también estoy Yo. Hoy Jesús nos invita a hacernos prójimos de los demás, a abrir nuestra existencia al otro.

El rostro misericordioso de Dios puede manifestarse en cualquier hombre de buena voluntad, en cualquiera que quiera vivir en plenitud su propia humanidad. Nuestra sociedad debería poner al menos tanto interés en contar el compromiso solidario que realmente se da por parte de tantas y tantas personas, como pone en narrar el dolor, la inhumanidad y el sufrimiento que otros siembran. De lo contrario, corremos el riesgo de que se acabe fijando en nuestras conciencias una horrible parábola del buen samaritano sin buen samaritano. Una suerte de cruz sin resurrección que puede llevarnos a caer en la tentación de las autojustificaciones contra las que las lecturas de hoy nos advierten.

CONTEMPLAMOS LA PALABRA

I LECTURA

Los mandamientos de Dios no son jeroglíficos oscuros ni mensajes encriptados. Son palabras que podemos tener sencillamente en nuestra boca y en nuestro corazón, y que se resumen en el verbo amar. Por la misma fuerza del verbo, desde la boca y el corazón, la palabra "amar" debe pasar a la acción.

Lectura del libro del Deuteronomio 30, 9-14

Moisés habló al pueblo, diciendo: El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrañas, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?". Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?". No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques.
Palabra de Dios.

SALMO

Sal 68, 14. 17. 30-31. 36-37

R. Busquen al Señor, y vivirán.

Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. R.

Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí; yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias. R.

Porque el Señor salvará a Sión y volverá a edificar las ciudades de Judá: el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su Nombre morarán en ella. R.

SEGUNDA LECTURA

"Él es la imagen de Dios invisible". Cuando nos preguntamos cómo es Dios, con qué sentimientos actúa, con qué palabras habla, contemplemos a Jesús. Todo lo que Dios es, está mostrado en el Hijo.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 15-20

Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. Él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios.

EVANGELIO

Los ladrones golpean, el samaritano cura. Los ladrones despojan de todo, el samaritano pone sus propios bienes. Los ladrones se van y dejan al hombre medio muerto, el samaritano se acerca y pone al hombre en el camino de la vida. Amar al prójimo es mucho más que una limosna: es revertir el mal y el daño que provocan los saqueadores y los violentos y que sacan al hombre y a la mujer de su camino en la vida. Amar al prójimo es sanar, disponer recursos y estar cerca para que cada hijo e hija de Dios pueda concretar su proyecto en este mundo.

Ì Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 25-37

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?". Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?". Él le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". "Has respondido exactamente, ?le dijo Jesús?; obra así y alcanzarás la vida". Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?". Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver". ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?". "El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del Señor.

COMPARTIMOS LA PALABRA

Una moral fundamentada en el Amor.

El deber de auxilio, también conocido en ética como principio del Buen Samaritano, ha servido para inspirar algunas de nuestras leyes civiles. Así, en muchos países como el nuestro, está penada la omisión del deber de socorro, ya sea por no proporcionar auxilio directo a quién está en una situación de peligro grave, ya sea por no avisar a quien puede socorrer a esa persona para librarle de dicho peligro. Estamos, por tanto, ante una importante aportación de la tradición cristiana al progreso moral de la sociedad: no es lícito permanecer pasivo ante un mal ajeno que puedo remediar.

Podemos decir, a este respecto, que el mensaje del Evangelio ha ayudado a la razón humana a descubrir esta verdad moral que hoy en día la mayoría de las personas, cristianas o no, aceptan. Podemos (y debemos) discutir desde la ética racional cuál es el fundamento de este principio moral. Este debate nos lleva, generalmente, al núcleo en el que se sustentan los principios morales fundamentales: la dignidad humana. Para nosotros, los cristianos, dicha dignidad tiene su origen en la acción creadora de Dios: estamos hechos a su imagen y semejanza. Dios es puro amor y por puro amor nos crea, nos cuida y nos lleva a plenitud.

Libertad y gracia.

Las palabras que Moisés dirige al pueblo de Israel forman parte de uno de los grandes discursos que encontramos en el libro del Deuteronomio y se enmarcan en una invitación y una promesa que Dios hace a su pueblo: acoge mi palabra y tendrás vida. El pueblo es libre de aceptar el ofrecimiento que Dios hace. Y su aceptación supone dos aspectos: ha de ser una aceptación plena e incondicional (la expresión “con todo tu corazón y con toda tu alma” se repite en varias ocasiones a lo largo del discurso) e implica una nueva y más recta vida que no es un imposible.

La nueva vida a la que Dios nos llama no es ajena a nuestra naturaleza, no hace violencia a lo que somos, como muchas veces se nos quiere hacer creer. Dios no impone normas desde fuera para ponernos a prueba, Dios no es alguien que busca enfrentarse al hombre. La nueva vida que Dios nos ofrece es la vida auténticamente humana: “el mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo”. Hemos sido creados para entrar en esa nueva vida que nos ha sido regalada por Jesucristo: “Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz”, proclama el himno de Colosenses -parte del cual que leemos hoy- en sus primeros versículos. Por medio de su amor, de su gracia, somos transformados a esa nueva vida. Decir que es algo inalcanzable porque solo depende de nosotros, o que nada podemos porque todo depende de Dios son vanas justificaciones. Tanto la libertad humana como la ayuda divina entran en juego.

La provocación de Jesús.

La pedagogía de Jesús una vez más se pone de manifiesto a través de la narración. La brillante y conocida parábola que recoge el evangelio de Lucas busca provocar a quien, a su vez, ha tratado de provocar y poner a prueba a Jesús. Quien lee o escucha la parábola inevitablemente se siente interpelado: y yo, ¿con qué personaje me identifico? Pero el propio contenido de la parábola también es provocador por los personajes que Jesús elige: un sacerdote, un levita y un samaritano. El samaritano es un hereje y un extranjero (Jerusalén y Jericó son ciudades de la región de Judá) para un judío de la época. El sacerdote y el levita (maestro de la Ley, como quien interroga a Jesús) podrían justificar su conducta con pretextos varios, tal y como busca justificarse quien pone a prueba a Jesús. Y va a ser el samaritano quien muestre el vivo rostro del amor misericordioso de Dios. Todo un escándalo.

La parábola de Jesús termina con una pregunta ¿quién se hizo prójimo del aquel hombre malherido? De este modo, le da la vuelta sutilmente a la cuestión: no se trata de si el otro es o no mi prójimo, sino de si yo me hago o no prójimo del otro. Mientras el maestro de la Ley quiere indagar acerca del otro, acerca de quién debe ser considerado prójimo y quién no, Jesús cambia la perspectiva pidiéndole que ponga el foco en sí mismo en vez de en el otro. Y así convierte lo que le formulaban como una cuestión eminentemente especulativa, en una llamada a un cambio de vida. Por eso le envía a actuar: “Anda, haz tú lo mismo”.

Una vez más, el Evangelio insiste en ello: el amor a Dios y el amor al ser humano no pueden concebirse de manera separada o independiente. Que de tanto repetirlo no se nos olvide vivirlo.



ESTUDIO BÍBLICO

La ley de Dios es dar vida

Iª Lectura: Deuteronomio (30,10-14): La Ley en el corazón

I.1. La primera lectura está tomada de uno de los libros que más ha influido en la vida y en la teología del pueblo del Antiguo Testamento, el Deuteromonio (30,10-14). Fue un libro que se escribió para catequizar; la “leyenda” admite que en momentos determinados y de dificultades se escondió en el templo de Jerusalén y que apareció después de muchos años, lo que motivó una reforma religiosa en tiempo de rey Josías (cf 2Re 22,3-4ss), cuando vivía el profeta Jeremías. Pudiera ser que el Deuteronomio no fuera encontrado por el sacerdote Jilquías bajo los cimientos del templo de Jerusalén en el año 622 ac. Según algunos expertos, estos escritos (la obra deuteronomista) fueron redactados para proporcionarle al rey Josías una base de autoridad en la que fundamentar su reforma religiosa, que centralizo la religión alrededor de un solo templo y altar, el de Jerusalén. Algunos defienden que el recopilador y autor de la literatura deuteronomista pudo ser el profeta Jeremías, colaborador de la reforma religiosa que el rey Josías emprendió en el año 621 ac.

I.2. El texto de hoy es de los más densos, profundos y expresivos. Los sabios siempre habían comparado la ley de Dios a la Sabiduría, y ésta se consideraba inaccesible. En esta exhortación de hoy se quiere poner de manifiesto que aquello que Dios quiere para su pueblo y para cada uno de nosotros es muy fácil de entender, con objeto de que se pueda llevar a la práctica. Lo que Dios quiere que hagamos no hay que ir a buscarlo más allá del cielo o a las profundidades del mar: lo bueno, lo hermoso, lo justo, es algo que debe estar en nuestro corazón, debe nacer de nosotros mismos. Y esa es la voluntad de Dios. En la liturgia de hoy resonará con fuerza una concepción de la ley, de la voluntad de Dios, que nada tiene que ver con un determinismo o un fundamentalismo irracional. Dios no nos obliga a hacer cosas porque sí, porque Él sea Dios y nosotros criaturas, sino que pretende conducirnos con libertad para ser liberados de una inercia social y religiosa en la que hasta lo más hermoso se quiere determinar de una forma puntual.

IIª Lectura: Colosenses (1,15-20): Cristo imagen del Dios invisible

II.1. La carta a los Colosenses nos ofrece hoy un himno cristológico de resonancias inigualables: Cristo es la imagen de Dios, pero es criatura como nosotros también. Lo más profundo de Dios, lo más misterioso, se nos hace accesible por medio de Cristo. Y así, Él es el “primogénito de entre los muertos”, lo que significa que nos espera a nosotros lo que a Él. Si a Él, criatura, Dios lo ha resucitado de entre los muertos, también a nosotros se nos dará la vida que Él tiene.

II.2. Entre las afirmaciones o títulos sobre Cristo que podrían parecernos alejadas de nuestra cultura y de nuestra mentalidad, podemos escuchar y cantar este “himno” como una alabanza al “primado” de Cristo en todo: en su creaturalidad, en su papel salvífico, en su resurrección de entre los muertos. Para los cristianos ello no debe ser extraño, porque nuestra religión, nuestro acceso a Dios, está fundamentada en Cristo. Puede que, en el trasfondo, se sugiera alguna polémica para afirmar la “plenitud” de todas las cosas en Cristo. Pero este canto es como un grito necesario, porque hoy, más que nunca, podemos seguir afirmando que Cristo es el “salvador” del cosmos.

Evangelio: Lucas (10,25-37): ¿A quién debemos amar?

III.1. Y ahora el evangelio del día: una de las narraciones más majestuosas de todo el Nuevo Testamento y del evangelio de Lucas. Una narración que solamente ha podido salir de los labios de Jesús, aunque Lucas la sitúe junto a ese diálogo con el escriba que pretende algo imposible. El escriba quiere asegurarse la vida eterna, la salvación, y quiere que Jesús le puntualice exactamente qué es lo que debe hacer para ello. Quiere una respuesta “jurídica” que le complazca. Pero los profetas no suelen entrar en esos diálogos imposibles e inhumanos. Ya la tradición cristiana nos puso de manifiesto que Jesús había definido que la ley se resumía en amar a Dios y al prójimo en una misma experiencia de amor (cf Mc 12,28ss). No es distinto el amor a Dios del amor al prójimo, aunque Dios sea Dios y nosotros criaturas. Pero el escriba, que tenía una concepción de la ley demasiado legalista, quiere precisar lo que no se puede precisar: ¿quién es mi prójimo, el que debo amar en concreto? Aquí es donde la parábola comienza a convertirse en contradicción de una mentalidad absurda y puritana.

III.2. Dos personajes, sacerdote y levita, pasan de lejos cuando ven a un hombre medio muerto. Quizás venían del oficio cultual, quizás no querían contaminarse con alguien que podía estar muerto, ya que ellos podrían venir de ofrecer un culto muy sagrado a Dios. ¿Era esto posible? Probablemente sí (es una de las explicaciones válidas). Pero eso no podía ser voluntad de Dios, sino tradición añeja y cerrada, intereses de clase y de religión. Entonces aparece un personaje que es casi siniestro (estamos en territorio judío), un samaritano, un hereje, un maldito de la ley. Éste no tiene reparos, ni normas, ha visto a alguien que lo necesita y se dedica a darle vida. Mi prójimo -piensa Jesús-, el inventor de la parábola, es quien me necesita; pero más aún, lo importante no es saber quién es mi prójimo, sino si yo soy prójimo de quien me necesita. Jesús, con el samaritano, está describiendo a Dios mismo y a nadie más. Lo cuida, lo cura, lo lleva a la posada y la asegura un futuro.

III.3. Una religión que deja al hombre en su muerte, no es una religión verdadera (la del sacerdote y el levita); la religión verdadera es aquella que da vida, como hace el Dios-samaritano. Algunos Santos Padres hicieron una interpretación simbólica muy acertada: vieron en el “samaritano” al mismo Dios. Por tanto cuando Jesús cuenta esta historia o esta parábola, quiere hablar de Dios, de su Dios. Y si eso es así, entonces son verdaderamente extraordinarias las consecuencias a las que podemos llegar. Nuestro Dios es como el “hereje” samaritano que no le importa ser alguien que rompa las leyes de pureza o de culto religiosas con tal de mostrar amor a alguien que lo necesita. La parábola no solamente hablaba de una solidaridad humana, sino de la praxis del amor de Dios. Fue creada, sin duda, para hablar a los "escribas" de Israel del comportamiento heterodoxo de Dios, el cual no se pregunta a quién tiene que amar (como hace el escriba, nómikos del relato), sino que quiere salvar a todos y ofrecerles un futuro.


domingo, 7 de julio de 2013

DOMINGO 14° DEL TIEMPO ORDINARIO



“los envió de dos en dos… en todas las ciudades”

Las lecturas del 14º domingo del Tiempo Ordinario expresan la tensión entre la cercanía del Reino de Dios y la labor del seguidor de Cristo. Este Reino es una realidad consumada en Jesucristo, pero al mismo tiempo es una promesa a consumarse. Dios nos asocia a su obra salvífica y nos constituye como sujetos portadores de su promesa y presencia en el mundo. El evangelio de Lucas da mucha importancia a la predicación a todas las gentes y, en el fragmento de este domingo, presenta a Jesús explicando cómo debe hacerse.

CONTEMPLAMOS LA PALABRA

I LECTURA

Reemplacemos "Jerusalén" por el nombre de nuestro barrio o nuestra ciudad y, con el profeta, anunciemos la paz y seamos constructores de esta. En la misa, al saludarnos mutuamente con el beso de la paz, dejemos correr al Espíritu Santo para que derrame su don en forma abundante.

Lectura del libro de Isaías 66, 10-14

¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos! Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda. Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén. Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.
Palabra de Dios.
SALMO

Salmo 65, 1-3a. 4-7a. 16. 20

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Aclame al Señor toda la tierra! ¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, digan al Señor: "¡Qué admirables son tus obras!". R.

Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

Él convirtió el mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, que gobierna eternamente con su fuerza. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí. Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R.

SEGUNDA LECTURA

A lo largo de la carta, Pablo polemiza sobre la vigencia de las prácticas religiosas antiguas. En el final de este escrito, sentencia que nada de eso es determinante en la vida de fe, porque somos criaturas nuevas. Así, como criaturas de Dios, salidos de sus manos e infundidos por su amor, vivamos en paz.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 6, 14-18

Hermanos: Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.
Palabra de Dios.

EVANGELIO

Jesús nos envía en una hermosa misión: anunciar que el Reino de Dios está cerca. El Reino trae todo aquello que los hombres y mujeres de bien anhelamos: salud, bienestar, paz, comunión. Por eso los setenta y dos discípulos vuelven alegres de la misión; porque cuando se anuncia el Reino, el amor de Dios llega a los corazones y el mal es vencido. Y éste es el anuncio que tanta gente está esperando.

Ì Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 1-12. 17-20

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!". Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes". Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: "¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca". Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad". Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". Él les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
Palabra del Señor.

COMPARTIMOS LA PALABRA

El Reino de Dios: profecía y promesa

En el final del libro de Isaías, culmen del libro de la consolación, la Jerusalén celestial, que resplandece por la gloria de Dios, será el lugar de la morada definitiva de la humanidad. Dios promete consolarla en su presencia como una madre a sus hijos, pero sobre todo promete la paz, como don escatológico de reconciliación de la humanidad con Dios, consigo misma y con todo lo creado.

Asociados a la obra de salvación

Como cristianos, reconocemos que en Jesús se hace presente el Reino de Dios, pero al mismo tiempo sabemos que su consumación está en proceso. La invitación de Dios a la plenitud de su gloria incluye primero la invitación a colaborar en su plan salvador: Dios nos hace sujetos portadores de su presencia y de su promesa. En la carta a los Gálatas, Pablo reconoce que su vida misma es expresión de la salvación ofrecida por Cristo: “llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús”. Ser discípulo es también ser apóstol (enviado).

 Simbolismo del Evangelio

El evangelio narrado por Lucas nos habla del apostolado cristiano: la misión es la predicación. La misión de los setenta y dos discípulos es un universo simbólico de la misión cristiana. La cifra 72, que se opone a los 12, hace referencia a que el mensaje de salvación traspasa las fronteras de las tribus de Israel. Debe ser llevado a todas la gentes de dos en dos, es decir, de manera dialogada, compartida y tendente a la comunión. No es un envío para imponer una doctrina, sino para compartir lo que en Cristo se vive. Por esto, Jesús les envía por delante, para que al ser sus testigos él se haga presente. La predicación del Reino utiliza de plataforma toda la realidad humana y su eficacia está en la sencillez de la vida compartida.

Contexto de la predicación

Lucas, además de presentar cómo es la misión del cristiano, explicita los elementos a tener en cuenta: la oración es indispensable para el diálogo con el que envía, hay mucha necesidad de Dios (la mies es abundante) y hay pocos que hacen del Reino su proyecto, muchas veces el mensaje no será acogido, habrá muchas dificultades (como corderos en medio de lobos), es menester no precisar seguridades (bolsa, alforja, sandalias) ni distraerse en el camino (no saludéis a nadie), la eficacia dependerá de la cercanía y la convivencia (permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan), la paz constatará la acogida de la palabra de Dios (de la que el enviado es portador), y la alegría del enviado es fruto de ya estar gozando de la cercanía el Reino, realidad que le impulsa a compartirlo con todas las gentes, siendo el compartir su anuncio.



ESTUDIO BÍBLICO

La alegría de la misión evangelizadora

Iª Lectura: Isaías (66,10-14): Una Jerusalén nueva

I.1. La primera lectura del libro de Isaías nos habla de una restauración de Jerusalén, después del luto  que implica un designio de catástrofe y de muerte. Dios mismo, bajo la fuerza de Jerusalén como madre que da a luz un pueblo nuevo, se compromete a traer la paz, la justicia y, especialmente el amor, como la forma de engendrar ese pueblo nuevo. Toda la alegría de un parto se encadena en una serie de afirmaciones teológicas sobre la ciudad de Jerusalén. Desde ella hablará Dios, desde ella se podrá experimentar la misma “maternidad de Dios” con sus hijos. Porque Dios, lo que quiere, lo que busca, es la felicidad de sus hijos.

I.2. Pero esa Jerusalén no existe, hay que crearla en todas partes, allí donde cada comunidad sea capaz de sentir la acción liberadora del proyecto divino. El profeta desconocido para nosotros (la lectura de hoy pertenece al tercer Isaías, alguien de la escuela que dejó el gran profeta y maestro del siglo VIII), siente lo más íntimo de Dios y así quiere animar a la comunidad post-exílica para crear una Jerusalén nueva.

IIª Lectura: Gálatas (6,14-18): La fuerza de la cruz

II.1. La segunda lectura viene a ser el colofón a la carta más polémica de San Pablo. Una polémica que se hace en nombre de la cruz de Cristo, por la que hemos ganado la libertad cristiana, como se ponía de manifiesto el domingo pasado. Pablo se despacha ahora, con su propia mano, para firmar la carta con una verdadera “periautología”, una confidencia personal de su vida, de su amor por Cristo y por lo que le ha llevado a ser apóstol de los paganos. La cruz, aquello que antes de su conversión era una vergüenza, como para cualquier judío, se convierte en el signo de identidad del verdadero mensaje cristiano. Los cristianos debemos “gloriarnos” en esa cruz, que no es la cruz del “sacrificio” sin sentido, sino el patíbulo del amor consumado. Allí es donde los hombres de este mundo han condenado al Señor, y allí se revela más que en ninguna otra cosa ese amor de Dios y de Jesús.

II.2. Por eso Pablo no puede permitir que se oculte o se disimule la cruz del evangelio. Es más, la cruz se hace evangelio, se hace buena noticia, se hace agradable noticia, porque en ella triunfa el amor sobre el odio, la libertad sobre las esclavitudes de la Ley y de los intereses del este mundo; en ella reina la armonía del amor que todo lo entrega, que todo lo tolera, que todo lo excusa, que todo lo pasa. Pablo, pues, habla desde lo que significa la cruz como fuerza de amor y de perdón. Aquí se marca el punto álgido que acredita la verdadera identidad cristiana. El que vive de la Ley, en el fondo, se encuentra solo consigo mismo; el que vive en el ámbito del evangelio, deja de estar solo  para vivir "con Cristo" o "Cristo en mí". Y ¿quién es Cristo? Pablo lo revela al principio de la carta: "el que se entregó a sí mismo por nosotros, por nuestros pecados" para darnos la gracia de la salvación.

Evangelio: Lucas (10, 1-12.17-20): La alegría de anunciar el evangelio

III.1. El evangelio (Lucas 10,1ss) es todo un programa simbólico de aquello que les espera a los seguidores de Jesús: ir por pueblos, aldeas y ciudades para anunciar el evangelio. Lucas ha querido adelantar aquí lo que será la misión de la Iglesia. El “viaje” a Jerusalén es el marco adecuado para iniciar a algunos seguidores en esta tarea que Él no podrá llevar a cabo cuando llegue a Jerusalén. El evangelista lo ha interpretado muy bien, recogiendo varias tradiciones sobre la misión  que en los otros evangelistas están dispersas. El número de enviados (70 ó 72) es toda una magnitud incontable, un número que expresa plenitud, porque todos los cristianos están llamados a evangelizar. Se recurre a Num 11,24-30, los setenta ancianos de Israel que ayudan a Moisés con el don del Espíritu; o también a la lista de Gn 10 sobre los pueblos de la tierra. No se debe olvidar que Jesús está atravesando el territorio de los samaritanos, un pueblo que, tan religioso como el judío, no podía ver con buenos ojos a los seguidores de un judío galileo, como era Jesús.

III.2. El conjunto de Lc 19,2-12 es de la fuente Q; sus expresiones, además, lo delatan. Eso significa que las palabras de Jesús sobre los discípulos que han de ir a anunciar el evangelio fueron vividas con radicalidad por profetas itinerantes judeocristianos, antes que Lucas lo enseñase y aplicase a su comunidad helenista. Las dificultades, en todo caso, son las mismas para unos que para otros. El evangelio, buena noticia, no es percibido de la misma manera por todos los hombres, porque es una provocación para los intereses de este mundo. El sentido de estas palabras, con su radicalidad pertinente, se muestra a los mensajeros con el saludo de la paz (Shalom). Y además debe ser desinteresado. No se puede pagar un precio por el anuncio del Reino: ¡sería un escándalo!, aunque los mensajeros deban vivir y subsistir. Y, además, se obligan a arrostrar el rechazo… sin por ello sembrar discordias u odio.

III.3. Advirtamos que no se trata de la misión de los Doce, sino de otros muchos (72). Lo que se describe en Lc 10,1 es propio de su redacción; la intencionalidad es poner de manifiesto que toda la comunidad, todos los cristianos deben ser evangelizadores. No puede ser de otra manera, debemos insistir mucho en ese aspecto del texto de hoy. El evangelio nos libera, nos salva personalmente; por eso nos obligamos a anunciarlo a nuestros hermanos, como clave de solidaridad. Resaltemos un matiz, sobre cualquier otro, en este envío de discípulos desconocidos: volvieron llenos de alegría (v. 20), “porque se le sometían los demonios”. Esta expresión quiere decir sencillamente que el mal del mundo se vence con la bondad radical del evangelio. Es uno de los temas claves del evangelio de Lucas, y nos lo hace ver con precisión en momentos bien determinados de su obra. Los discípulos de Jesús no solamente están llamados a seguirle a Él, sino a ser anunciadores del mensaje a otros. Cuando se anuncia el evangelio liberador del Señor siempre se percibe un cierto éxito, porque son muchos los hombres y mujeres que quieren ser liberados de sus angustias y de sus soledades. ¡Debemos confiar en la fuerza del evangelio!